“La música es una experiencia temporal. Arte Sonoro son ideas articuladas sobre el sonido en un espacio dado”: Alan Licht
Por Renata Gutiérrez y Edén Bernal
Alan Licht es uno de los artistas polifacéticos al cual bien vale la pena seguirle el paso. No importa qué tanto creas saber de él, siempre hay una virtud o talento nuevo que conquista. Nacido en Nueva Jersey en el seno de una familia convencional y graduado como cineasta, Licht ha declarado abiertamente que su carrera musical comenzó a partir de la escucha de Music for 18 Musicians de Steve Reich, y por ende, el descubrimiento de otra música minimalista y sus ramificaciones.

Alan Licht by Benedicte Desrus / Festival de México
Durante su visita a México para la curaduría de Inside Out, exposición inaugural de Radar8, nos compartió algunos de sus valores e inquietudes propias de la cosmovisión del artista, compositor, músico y escritor.
Comenzando por los básicos: ¿Cómo defines al Arte Sonoro, partiendo de la tesis de tu libro Sound Art: Beyond Music, Between Categories?
- El Arte Sonoro es un género que involucra instalaciones y esculturas sonoras. La instalación es una serie de piezas que no son presentadas por individuos y que se dejan libremente al tiempo y al espacio. Son generalmente especializadas y llevan al visitante a dar un recorrido por la experiencia que el sonido genere a través de diversos puntos en una habitación. La escultura sonora es con objetos hechos con una intención específica mostrando las propiedades sonoras que tienen, como un instrumento musical que está construido para producir sonidos por gente que los toca.
Dentro del concepto principal de Inside Out, ¿dónde colocarías el sonido: dentro del cuerpo, fuera de éste; en el espacio dentro, en el espacio fuera? ¿Cómo son abordadas las transiciones y circulaciones del sonido?
Una idea definitiva era convertir a los instrumentos musicales en dentro y fuera, guiándolos como ocurre en las piezas de Manuel Rocha y Christian Marclay. Otra idea era traer los sonidos del exterior como el de la selva o de camionetas jamaiquinas, así como el sonido de un parque de skate a un ambiente cerrado; además, incluso sin el espacio mismo, como la pieza de Thom Kubli que ocupa el área contenida en la nave central de LAA (Laboratorio de Arte Alameda), convirtiéndose nuevamente en algo que está aún más contenido. Me interesa porque las bocinas están contenidas en una especie de cubos de gelatina y la pieza misma se contiene en otro tipo de cubos creados para la exhibición, dentro de este aún más largo espacio. También con Rain Forest V, pieza de David Tudor, los visitantes pueden caminar a través de las instalaciones y tener varios elementos interactivos: bandejas de metal gigantes en los que puedes meter la cabeza y escuchar el sonido que proviene de este material de forma diferente a la que se apreciaría con la cabeza fuera de éste; así que ésta es otra manera en la cual, a pesar de estar dentro de un museo, siempre permanecen las posibilidades de un “dentro” y un “afuera” reunidos en los componentes de la pieza.

Nadine Robinson by Benedicte Desrus / Festival de México
¿Cuál ha sido el desarrollo y el tratamiento del sonido actual; géneros y vertientes?
En las últimas dos décadas ha ocurrido un desarrollo de la audiencia en el que, creo, se han vuelto más conscientes de estas otras formas, de sus divisiones y de la relación entre ellas. En otras palabras, alguien a quien le gusta un tipo de música rock, ruidosa, a la que solían llamar “música industrial” o punk rock y cosas por el estilo, verá una relación entre dichos sonidos y el free jazz o música clásica experimental. Incluso compositores a partir de John Cage, Iannis Xenakis que utilizan prácticas extremas del sonido. Puedes ver esto en festivales como Radar donde constantemente se cruzan fronteras. Mucho de esto tuvo inicios en los sesenta, pues todo comienza a expandirse, y es justo cuando se desarrolla el Arte Sonoro; el free jazz; el rock & roll evoluciona en términos de alto volumen con mucho feed back y distorsión, además de otros factores intrínsecos en la escena experimental o del clásico avant-garde de esa era. Más tarde, en los setentas y ochentas las cosas parecen separarse nuevamente para después volver a juntarse en los noventas y esta década.

Thom Kubli by Benedicte Desrus / Festival de México
En la exposición Inside Out, utilizas la experiencia como fundamento de la obra… ¿De qué forma te preocupa el tiempo y espacio en tanto a la selección y apreciación de las piezas?
Es verdad. Probablemente puedes pasar 5 o 10 minutos apreciando una instalación como por ejemplo Rainforest V, irte a ver otras piezas, después regresar y los sonidos no serán los mismos. Creo que la manera en la que estas piezas están construidas tiene una gran tendencia de sonidos que pueden ser programados, parecido a como activas un shuffle en cualquier computadora y que automáticamente crea diferentes tipos de combinaciones. Del mismo modo, la obra de Michael J. Schumacher embona 29 diferentes fuentes de sonido y aunque veas esta pieza y regreses días después, probablemente reconocerás ciertos sonidos pero el orden estará modificado o proviniendo de diferentes puntos del cuarto, así que aunque esté compuesto de una manera predeterminada, permanece en una reformación que modifica constantemente el entorno. Esto no se aplica en la pieza de Nadine o de Manuel, pero creo que con cualquiera de las piezas podrá también sonar diferente aunque el espectador salga y escuche cosas similares en su vida cotidiana, o tal vez estas cosas ordinarias les parezcan diferentes. Por ejemplo, en el parque de enfrente siempre puedes escuchar diferentes tipos de música tocados al mismo tiempo y creo que después de que la gente escuche, principalmente la pieza de Nadin Robinson, escucharán esa música de manera diferente a la que habían hecho antes. Una de las cosas más importantes que tienen estas piezas es que te hacen más consciente del sonido de tu ambiente inmediato, después de experimentar los sonidos en un marco muy controlado como éste.

Sebastien Roux by Benedicte Desrus / Festival de México
En cuanto a tu carrera desde el escenario y ahora en este otro rol de ser curador en un espacio callado y casi sagrado como un museo ¿Cuál es la conexión que encuentras entre Arte Sonoro y los géneros musicales?
Obviamente no es la misma fuente de experiencias; experimentar un concierto no es lo mismo que ir a una exhibición de Arte Sonoro, y yo siento que el Arte Sonoro por sí mismo es completamente otra experiencia a la de escuchar música. Parte de lo que he estado haciendo es libre improvisación, la cual al mismo tiempo es muy diferente al tipo de música compuesta de una manera predeterminada, o a una instalación sonora que corre en una sala. Es algo en lo que estoy muy interesado pero al mismo tiempo me interesa también ser un escritor, un curador y eso se trata de construir algo muy rígido. Siempre he tenido esta especie de dualidad; entonces, por una parte mantengo la idea del sonido o una exhibición de sonido adjunta básicamente a conceptos serios que encajan muy bien en mis intereses. Estoy de alguna manera interesado en los conceptos musicales que se han estado presentando en Radar, que en muchos casos es música improvisada como noise, free jazz o lo que sea. Involucra siempre un elemento de improvisación, así que la gente puede experimentar una música que está ocurriendo en el momento. Creo que es una experiencia muy valiosa, pero al mismo tiempo creo que también es una experiencia valiosa estar en una instalación sonora, la cual está dentro de un programa determinado la mayoría del tiempo; aunque eso “carece” en términos de espontaneidad, pero complementa un nuevo tipo de experiencia con el sonido. En otras palabras, de estar consciente del sonido más como factor ambiental que como experiencia interpretativa. La música radica más en una experiencia temporal. Algo que está en un momento. Y el Arte Sonoro es realmente acerca de ideas articuladas sobre el espacio y específicamente el espacio dado; por ejemplo, cada pieza se trabaja de acuerdo al espacio designado, si la sala cambiara, probablemente la pieza adoptaría una forma y figura diferente y todo tiene que ver con la textura, el espacio, la forma y el diseño que la sala proporciona. Una buena manera de decirlo es: las actividades de conciertos de Radar son acerca de música en el momento, e Inside Out es acerca del sonido y espacio.

